21.3.11
Poesía de guerra
Poesía de guerra es la tercera referencia en solitario y la segunda de larga duración del MC Virus de la Torre Crew.
LA MIERDA MÁS HARDCORE DESDE LOS JONAS BROTHERS
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AMOR PSICOTRÓPICO PARA VOSOTROS.
17.3.11
In Da House
Y gritaba y gritaba por toda la casa. Yo también estaba bastante pedo así que no entendía lo que decía, pero había algo que repetía una y otra vez. Que todos le íbamos a comer el nabo algún día. O algo así. También gritaba que el alma está muerta. No entendí una mierda. Ni siquiera sabía que había pasado, estaba tranquilamente sentado bebiendo con nosotros y de repente se levantó y empezó a gritar por toda la casa. Tomás me contó que le llamaban Angry Boy o Kid Furious o alguna mierda similar. Estaba fuera de control eso está claro. Probablemente me hubiese cagado en los pantalones si hubiese podido, pero iba tan ciego que no podía ni rellenarme el vaso. Al final alguien consiguió que se fumase un porro con nosotros (él estuvo negándose un buen rato) y tan pronto como le vino se le fue. Volvió a ser una persona y se sentó a hablar. Creímos que estallaría cuando Basil mencionó que Bukowski era un muy mal escritor. Pero se limitó a reírse y a cabecear. Luego se fue haciendo eses y no volví a verlo en toda la noche.
7.3.11
Parque lisérgico
No sé si ha sido buena idea lo de tomar LSD para venir a Disneylandia. Tengo un problema y es que a mi colega de drogas los tripis siempre le hacen efecto unos veinte minutos antes que a mí. Esos veinte minutos suelen ser insoportables. Y más en una cola. Él está flipando con todo lo que pasa alrededor. Miro el reloj, nervioso. No quedan más de diez minutos de cola y me gustaría estar a tope para esta atracción. Quizás no sea muy responsable ir totalmente alucinado a la Indiana Jones Adventure pero tampoco es demasiado responsable nada de lo que hacemos. En cinco minutos empiezo a sentir el cosquilleo en los pies y río como un bobalicón. Está en camino. Para cuando me monto en la vagoneta he cambiado de opinión. Tomar LSD antes de venir ha sido lo mejor que hemos podido hacer con nuestras putas vidas. Para cuando llego a FantasyLand me doy cuenta de todo lo que se pierde la gente yendo sobria. Se produce algún altercado pero no demasiado significativo. Mi amigo discute un poco con un guardia de seguridad que nos increpa que debemos bajar de la atracción de las tazas de té de Alicia en el país de las maravillas de una puta vez. Aparte de eso podría afirmar que fue el mejor viaje de mi vida. Imaginaos la Hunted Mansion Holiday hasta arriba de LSD. No soñar si no vivir el sueño. Imaginaos lo que tuvo que pensar el tío que había dentro del traje cuando nos explicó por decimoquinta vez que Jack Skeleton (Skellington como él lo llamaba) era un personaje de ficción y que él solo quería hacer su trabajo y largarse rápido a cenar y que estábamos asustando a los niños. Tuvo que ser maravilloso.
2.3.11
Bajón Químico
La cama está empapada en sudor y siento una extraña fuerza en el centro del estómago que me aplasta contra ella. Son las 5:45 y entro a trabajar a las 7:45 pero llegaré tarde casi seguro. Con esfuerzo sobrehumano logro abrir un párpado y el dolor que siento en todo el cuerpo es tal que aún concentrando todo mi focus en intentar mover aunque sea las piernas no puedo. Breves flashes. Sé que salí de fiesta a las 22:00 del sábado y debí llegar domingo sobre las 19:00. Sé que no debería volver tan tarde cuando debo trabajar un lunes pero volviendo del festival encontramos una nueva sala de rave. Decidimos parar a comprar algo de comida y echar un vistazo superficial a la discoteca pero entre “echar un vistazo” y acabar masticando furiosamente unos cuantos “Toyotas” no hay más que una línea muy fina. Al menos en mi mundo. Cuando logro salir del entumecimiento son las 6:15 y cuando llego al baño son las 6:25. Me echo agua en la cara en cantidades abundantes. Contemplo mi reflejo ante el espejo. Tengo una cara de mierda. Lo cual hace juego con tener el cuerpo hecho una mierda, tener un curro de mierda, una relación que no lleva a ninguna parte con una novia que enseña demasiado las tetas cuando se va de fiesta y me provoca demasiados problemas, y en fin, vivir esta vida de mierda. La vida es una putada y después te mueres. Lo cual, hasta que no llega la fase de agonizar, no te das cuenta de que es una putada incluso mayor. Una putada en toda regla. Aunque sin muerte la vida no tendría ningún sentido. Menos incluso que ahora, y eso es mucho decir. Ojalá estuviese muerto. No me enteraría de nada. Reprimo mis pensamientos. Sé que toda esta mierda que siento no es más que el bajón químico después de tanta droga, pero aún así…aún así una parte de mí se obstina en creer que el bajón químico es la auténtica verdad. Que todo es una mierda, aunque solo me dé cuenta ahora. Mientras camino a la cocina intento pensar en que tengo una casa propia con 28 años, una novia guapísima que me respeta y que jamás me ha prohibido salir con los colegas (lo cual no les pasa a todos mis amigos), un trabajo medianamente bien pagado y una familia que me quiere. Y joder, eso es mucho. Sobre todos en estos días de inflación, crisis, ipc’s y toda esa mierda. Pero aún así acabo llorando sobre el cuenco de los cereales durante al menos veinte minutos.
Y no olvides que al despertar siempre hay cuchillos en el cajón
-Nacho Vegas
20.2.11
Charla Banalmente Enteogénica.
Me siento Hunter S.Thompson. Bueno, qué más quisiera yo. Yo estoy aquí para un periódico provincial de tirada media, no para la puta Rolling Stone. Además de que no puedo decir en mi crónica lo que realmente opino de esto. Que ninguno de los que ha subido al escenario entiende una puta mierda sobre drogas. Ni siquiera sé quién organiza esta mierda. Total, luego, a la hora de redactar el artículo me meteré en Internet para sacar toda la información. En realidad ni siquiera debería estar aquí. Cuando uno es medio bueno en esto no hace falta asistir a los eventos para escribir una crónica, solo que alguien te cuente que ha pasado. Y nunca ha pasado nada. Esta mierda no va ni por la mitad y ya puedo escribir una bonita crónica de una cara de cómo los expertos en salud, los “expertos” en drogas y algunos antiguos drogadictos han pintado las drogas como a Satanás 2.0 en el siglo XXI. Ahora mismo hay un idiota hablando de lo rápido y fácil que es pasar de los porros a inyectarse heroína. Me gustaría subir al escenario y delante de todos los medios preguntarle porqué empezó a probar tantas drogas. Y cuando me dijese que uno no necesita razones para caer en la droga y que por eso es tan peligrosa darle la paliza de su vida mientras me graban las cámaras, coger los micrófonos y explicarle cuidadosamente a esa gente que el problema no son las drogas, si no que la gente es gilipollas. Y eso ha sido así toda la vida. Dale un soplete a un idiota y verás lo que pasa. Pero no por eso vamos a prohibir los sopletes. Quizás deberíamos prohibir los idiotas. Pero el problema es que son mayoría y los que nos hemos dado cuenta de esto no solemos importarle a nadie. El único problema es que estoy en una conferencia anti-droga y acabo de fumarme una L a medias con el cámara y nos hemos bebido como tres litros de cerveza entre los dos en el almuerzo. Y no me pienso levantar a mear porque fijo que me caigo. En una conferencia anti-droga. Yo. Joder, es de risa. Realmente me siento Hunter S.Thompson. Bueno, qué más quisiera yo. Al menos su nómina.
9.2.11
Sudores alcaloides
Me lavo la cara porque estoy empapado en sudor pero aún así no se me pasa el calor este que llevo por dentro desde hace ya unos cuantos días. Hay veces que te la juegas y te sale el negocio de tu vida. Vuelvo a la habitación y me fumo un cigarrillo, el último del paquete. Es el tercer paquete en dos días. Hay veces que te la juegas y todo se va a la mierda. Y cuando digo todo es todo. No sé qué va a pasar y hasta qué punto estos tíos son serios pero si va a pasar algo que pase ya. Soy ateo más o menos desde que empecé a pensar con ocho añitos pero llevo 48 horas rezando sin parar. Cada vez que suena el timbre sufro una tentativa de infarto. Como ahora mismo que acaba de sonar. Será el Nano que ha ido a recoger a su piba del trabajo pero aún así el camino a la puerta se me hace eterno. Apoyo la cabeza contra la puerta y dejo una mancha enorme de sudor. Abro. Apenas veo la navaja venir la primera vez, la segunda vez estoy tan confundido que no me da tiempo a hacer nada y la tercera me duele tanto que ni pienso en otra cosa que no sea en la magnitud del dolor que siento. Ya después de la quinta y la sexta puñalada solo hay que llevarse llevar y cerrar los ojos. Ni siquiera me da tiempo de arrepentirme en el suelo antes de morir porque me desangro en cuestión de segundos mientras siento como la puerta se cierra y los peruanos bajan tranquilamente por la escalera.
3.2.11
Erasmus
O como aquella vez en Múnich, cuando estábamos de Erasmus y terminamos los exámenes. Me voy a acordar toda la vida de porqué no me acuerdo de nada de ese fin de semana. Nos juntamos el polaco, el pavo ese de Helsinki, el Burguer Brandt (como llamábamos al alemán de la residencia) y el Rata y yo. Predominio de españoles. Menudos piezas éramos. Recuerdo que nos pilló en los buenos tiempos, cuando Alemania era la cuna de la droga en Europa. Podíamos conseguir casi cualquier cosa, y eso hicimos. Fue cuando estábamos todos flipando con “Miedo y asco en las vegas” y el periodismo gonzo. Pero antes de la peli de Depp y toda esa mierda. Cuando aún éramos cuatro gatos colgados de verdad. Pillamos creo que unos tres cartones porque no teníamos pasta para más. Ocho MDMA’s (el mejor que he probado hasta la fecha, con Mickey mouse dibujado), unas cuantas anfetas que le habían sobrado al polaco de una rave y un par de gramos de speed. También teníamos unas tres raciones de setas y unos derivados de N-Benzyl que nos habían dado para probar. Por aquellos entonces aún no existían los RC’s. No recuerdo gran cosa de la noche porque mientras los cartones hacían efecto decidimos meternos un poco de speed que iba directamente al cerebro e irnos a pillar un tercio de absenta. Solo sé que acabamos en mitad de lo que parecía un concierto de rock el sábado por la noche, pero no podía ser porque nosotros habíamos salido jueves y llevábamos la misma ropa. Lo de no haber dormido en tantas horas no nos parecía sano. De todos modos no nos quedaba nada y decidimos irnos a sobar. Es extraña esa sensación. Despertar de repente pero estando despierto todo el rato. Simplemente se pasan los efectos de las drogas más duras y empiezas a ser consciente de que existes y no recuerdas como has llegado a ningún sitio. Imaginaos la cara que pusimos cuando nos dimos cuenta de que estábamos en Holanda viendo a los Maiden y nos habíamos gastado lo que nos quedaba de la beca.
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