21.9.11
20.9.11
SPAM
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9.9.11
21-05-2010
Hoy he ido totalmente puesto al trabajo. Simplemente no he podido soportar mi visión sin afeitar ante el espejo esta mañana y he tenido que meterme un pico. No he parado de sudar con el traje puesto y he tenido que hacer muchas visitas al baño para meter la cabeza bajo el grifo. Últimamente me pico demasiado. Aunque “demasiado” es una palabra extraña de la cual se abusa con demasiada facilidad. ¿Qué es demasiado? “Demasiado” solo existe según los cánones preestablecidos y aceptados socialmente, pero eso no implica que sea correcto, ni mucho menos. Últimamente me pico demasiado porque he comprendido y aceptado la verdad. He aceptado la insoportable levedad del ser. ¿Y qué si lo hecho todo por la borda? ¿Haré daño a mi familia, a mis amigos? Todo eso no importa. En lo más mínimo. Porque todos, mi sobrino, mi madre, mi padre…todos, absolutamente todos, van a morir. Y el dolor morirá con ellos. El dolor se borrará como si jamás hubiese existido. Todos nosotros somos polillas que vamos derechos hacia la luz sin comprender que lo único que logramos yendo hacia la luz es proyectar sombra. Una triste y fútil sombra, una estela que cuando muramos, desaparecerá con nuestro cuerpo. ¿Qué importan los versos que escribió Quevedo? ¿Las pinturas de Goya? ¿Las obras de Calderón? El legado de Ian Curtis no es superior al que yo voy a dejar. O al que va a dejar mi vecino. Porque todos los que recordamos lo que hicieron también moriremos, y cuando ningún ser humano quede vivo, cuando la tierra se convierta en cenizas… ¿qué serán entonces los versos, pinturas y demás? Nada. Desaparecerán con todos nosotros. Si el hombre solo vive una vez, entonces es como si no viviese nunca.
4.9.11
28.8.11
Mojé
Mojé la brasa del porro con las gotas que caían de la ducha y lo arrojé fuera del patio. Eran las tres de la madrugada y podía haberlo tirado cualquiera. Me di media vuelta, meditante. Entonces llamaron a la puerta. Me quedé parado. Flipando, joder eran las tres de la puta madrugada y estaba fumándome un porro en el patio, en calzoncillos encima, no estaba preparado para esa puta contingencia ¿sabéis? Pero abrí la puerta, y allí estaba esa matadora morena de ojos azules.
-Vaya vaya-rio- Vengo a averiguar quién es el vecino propietario del porro y mira que me encuentro.
Allí estaba yo en calzoncillos. De los slip, de los cortos. Risprisas.
-¿Buscas compañero de fumeteo, vecina?-le dije
-¿Qué te induce a pensar eso desconocido en calzoncillos?-me cortó el primer round
-Bueno, has venido a buscar al dueño del porro
-Sí-pronunció tajante-y me encuentro un tío en calzoncillos-segundo round
-¿Eso te incomoda?-me reí-Quizás deberías quedarte tu también en bragas.
Puso cara de chula
-¿Un poco directo tú, no?
-Bueno-le dije-Voy en calzoncillos, tengo que serlo.
Y ya tenemos ganador. Entró y cerró la puerta. Y me la follé contra la pared mientras le tapaba la boca con la mano.
16.8.11
Otro viejo día huele a infierno cabreado con el mundo.
El ruido de las teclas me desconcentra. ¿Quién coño está tecleando con tanta fuerza y a un ritmo tan frenético? Necesito que se calle o jamás podré centrarme. Estoy a punto de levantarme y gritarle que se vaya a la mierda cuando me doy cuenta de que el que está tecleando soy yo. Respiro hondo y observo lo escrito:
Ella parpadeó con los ojos inundados en lágrimas y preguntó:
-No lo entiendo. ¿Cuál es el problema?
Él siguió fumando tras las oscuras gafas de sol y dijo con el gesto tosco:
-¿Cuál es el problema? El de siempre. Yo abro la boca pero tú no entiendes una mierda muñeca-dijo dando otra calada- Te hablo y te hablo pero aún no comprendes qué es lo que realmente digo.
Siempre me ha gustado escribir sobre tipos duros que en realidad eran unos incomprendidos y unos torturados. Quizás porque siempre quise ser uno. Culpa de leer tantos comics. Sí que soy un incomprendido, y antaño, un torturado. Pero nunca fui un tipo duro. En secundaria me metían la cabeza en el váter. Estoy escribiendo otra vez antes de ser consciente. No debí tomarme la segunda cápsula de mescalina. Es el problema de escribir tan drogado, no sé lo que realmente está pasando. Mañana tendré que organizar todo este jaleo que tengo en el ordenador. No debí tomarme la segunda cápsula de mescalina. Bea es muy buena en lo suyo y la ha aislado muy bien. Son muy fuertes. No debí tomarme la segunda. Pero maldita sea tengo San Pedro para ocho décadas, ¿qué queríais que hiciese? Mi mente funciona al triple de rendimiento que antes de tomarlas. Lo que, según los expertos que me hacían pruebas en el colegio, debe ser como 5 veces más que el rendimiento que saca una persona normal. Sigo escribiendo aunque apenas soy consciente de ello.
-Mírate-dijo ella- Ni siquiera puedes llorar
-¿No lo comprendes, no?-le espetó él, muy serio- Es que no tengo ganas de hacerlo. No siento la necesidad.
-Mientes
Por supuesto que mentía. En cuanto llegase a casa iba a darse una buena sesión de lagrimeo. De camino compraría una botella de JB por supuesto. Y un paquete de cigarrillos. Y, tal vez, solo tal vez, alguna de Humphrey Bogart.
No debí tomar la segunda cápsula de mescalina. O quizás sí. Sí, creo que sí, porque el retrato al óleo que tengo de Marlon Brando en “El Padrino” me está asintiendo con la cabeza. Y más que él que voy a saber yo.
Ella parpadeó con los ojos inundados en lágrimas y preguntó:
-No lo entiendo. ¿Cuál es el problema?
Él siguió fumando tras las oscuras gafas de sol y dijo con el gesto tosco:
-¿Cuál es el problema? El de siempre. Yo abro la boca pero tú no entiendes una mierda muñeca-dijo dando otra calada- Te hablo y te hablo pero aún no comprendes qué es lo que realmente digo.
Siempre me ha gustado escribir sobre tipos duros que en realidad eran unos incomprendidos y unos torturados. Quizás porque siempre quise ser uno. Culpa de leer tantos comics. Sí que soy un incomprendido, y antaño, un torturado. Pero nunca fui un tipo duro. En secundaria me metían la cabeza en el váter. Estoy escribiendo otra vez antes de ser consciente. No debí tomarme la segunda cápsula de mescalina. Es el problema de escribir tan drogado, no sé lo que realmente está pasando. Mañana tendré que organizar todo este jaleo que tengo en el ordenador. No debí tomarme la segunda cápsula de mescalina. Bea es muy buena en lo suyo y la ha aislado muy bien. Son muy fuertes. No debí tomarme la segunda. Pero maldita sea tengo San Pedro para ocho décadas, ¿qué queríais que hiciese? Mi mente funciona al triple de rendimiento que antes de tomarlas. Lo que, según los expertos que me hacían pruebas en el colegio, debe ser como 5 veces más que el rendimiento que saca una persona normal. Sigo escribiendo aunque apenas soy consciente de ello.
-Mírate-dijo ella- Ni siquiera puedes llorar
-¿No lo comprendes, no?-le espetó él, muy serio- Es que no tengo ganas de hacerlo. No siento la necesidad.
-Mientes
Por supuesto que mentía. En cuanto llegase a casa iba a darse una buena sesión de lagrimeo. De camino compraría una botella de JB por supuesto. Y un paquete de cigarrillos. Y, tal vez, solo tal vez, alguna de Humphrey Bogart.
No debí tomar la segunda cápsula de mescalina. O quizás sí. Sí, creo que sí, porque el retrato al óleo que tengo de Marlon Brando en “El Padrino” me está asintiendo con la cabeza. Y más que él que voy a saber yo.
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