A veces pienso en el futuro y me deprimo. Me deprimo por todo lo que me voy a perder. En el futuro no habrá prejuicios. En el futuro las drogas se servirán en maquinas expendedoras por la calle. Uno podrá pasear por el parque y pararse ante una maquina y pegarse un pelotazo de endorfinas. En casa tendremos dopamina para inhalar. Tubos repletos de pastillas de serotonina para mascar mientras uno ve una peli de risa tumbado en el sofá del salón de casa. En el futuro los cigarrillos mentolados llevarán alcaloides y con los diez euros de la entrada de la discoteca uno tendrá derecho a una consumición en forma de chupito y a una pastilla de efedrina. Las agencias de viajes organizarán rutas alucinógenas y en los hoteles junto al jabón y a los caramelos de bienvenida en la almohada nos dejarán una dosis de codeína para relajarse en el jacuzzi. A la entrada del cine en 6D habrá puestos para comprar muscarina para disfrutar en todos los sentidos perceptivos de la película. Mescalina para uso recreativo de venta en los bares junto a los condones del baño. Modafinil para estudiar antes del examen del viernes. Glándulas suprarrenales frescas en la carnicería. Oh, oídme, el futuro será maravilloso. Y nos lo vamos a perder. THC líquido en tubitos de plástico. 30 tubitos por caja. De venta en farmacias, sin receta médica.
La droga está muy mal conceptuada socialmente. Pero la droga es...que te voy a decir...la auténtica salud.-Ramón el Vanidoso





